PROYECTO V: UN ACTO DE FE VENUSIANO – un artículo de Felip González

PROYECTO V: UN ACTO DE FE VENUSIANO

Felip González (historiador del Arte)

Venusianas de todos los lugares, ya ha llegado el momento de exteriorizar, de forma libre y placentera, vuestras ciegas veneraciones a la diosa Venus y, consecuentemente, a materializar en la Tierra la voluntad de la más bella, amorosa y erótica Señora. Ya está aquí el proyecto de acciones artísticas V, a cargo del artista, performer, prestigitador y gran brujo venusiano Adrián Pino Olivera. Este siervo venusiano, gracias a su Proyecto V, ha ido materializando, una serie de acciones de desnudo en los museos más representativos de Europa. Irrupciones performativas realizadas, concretamente y sin previo aviso, delante de algunas obras seleccionadas por el artista, donde conectaría la belleza femenina clásica de las mujeres representadas con la figura de Venus.

Pino es el hombre, biológicamente hablando, que interioriza su rechazo a su masculinidad intrínseca, por nacimiento, y que exterioriza la castración simbólica de su pene. Así pues, el artista interioriza/exterioriza su deseo más devoto de adorar, proteger y difundir una especie de feminidad idealizada en los atributos clásicos de la belleza, bondad, equilibrio, gracia, pureza… En resumen, se trataría del triunfo de la belleza clásica, sublimada en el cuerpo (psíquico/físico) femenino.

El artista interioriza/exterioriza su deseo más devoto de adorar, proteger y difundir una especie de feminidad idealizada en los atributos clásicos

Respecto a sus acciones artísticas del Proyecto V, de entrada se tiene que recordar que el punto de partida de estas performances se inició el 22 de marzo de 2014, en la Galería de los Uffizi de Florencia. Espacio donde Pino, totalmente desnudo, lanzó flores y realizó gestos de postración y veneración al cuadro de El nacimiento de Venus (1482-86) de Sandro Botticelli. Desde entonces, el artista decidió irrumpir en los museos de Europa una vez al mes, concretamente el día 22 (el nuúmero que ocupa la letra v en el alfabeto internacional), bajo la pretensión de introducirse en el templo (museo) y venerar la reliquia, la obra en cuestión. En este sentido, el artista siempre se acerca a la obra seleccionada (un cuadro o una escultura) y, de forma sigilosa y ágil, se saca la ropa e interactúa desnudo con el espacio circundante del museo o de una obra pública en la calle, con el propio objeto artístico venerado, y con el improvisado y sorprendido público de turno.

Resiguiendo el párrafo anterior, des del pasado dia 22 de marzo de 2017 (siendo la primera acción del proyecto), el artista entró en el Musée du Louvre (París) para emular la escultura de la Victoria alada de Samotracia (190 a.C) atribuida a Pithókritos de Rodas. La segunda intervención fue en la romana Fontana di Trevi (1735) de Nicola Salvi, el dia 22 de abril de 2017. Para este caso no se puso delante, sino que penetró al interior del conjunto escultórico, y en el medio del estanque, realizó su ritual de veneración. La tercera acció la va realitzar a la Tate Britain (Londres), davant del quadre de Ophelia (1851-52) de John Everett Millais, el dia 20 de mayo de 2017. Para esta obra, el artista desnudo se estiró en el suelo y se lanzó agua encima de una botella de plástico , con el objeto de sentir e imitar mejor el gesto de esta heroína. Dentro de la misma ciudad, pero en la National Gallery, el 22 de mayo de 2017, Adrián Pino se puso derecho delante de la obra La creación de la Vía Láctea (1575) de Jacopo Tintoretto. Esta acción le llevó a un internamiento de un montón de horas, porque se lanzó leche por la cabeza y el servicio de seguridad del museo lo interpretó como una acción terrorista. La cuarta performance fue el día 22 de junio de 2017, delante de la Maja desnuda de Goya (1790-1800), en el Museo del Prado (Madrid). Y, en último término, cabe citar la imitación de la mujer desnuda en la composición del cuadro titulado Le dejeuner sur l’herbe (1863) de Édouard Manet, el día 22 de julio de 2017 en el Musée Orsay de París. Junto a estas acciones citadas, el autor ha señalada que hará nuevas hasta el mes de diciembre del próximo año.

A Pino no le interesa mostrar sus genitales, no por una cuestión de impudicia, sinó porque para él el pene no es para nada afectivo y simboliza la agresión, el dominio, la guerra, etc.

La acción irreverente y, a la vez natural, de desnudarse representaria la mejor forma de entender la pureza y la verdad clásica reencarnada en la heroína del cuadro o de un conjunto escultórico. Una desnudez que, gracias a su cuerpo filiforme y depilado, le ayuda a acercarse a una feminidad o masculinidad más andrógina. Además, sus genitales siempre han sido ocultados por sus propias piernas, gracias a la adopción de la forma de la v. A Pino no le interesa mostrar sus genitales, no por una cuestión de impudicia, sinó porque para él el pene no es para nada afectivo y simboliza la agresión, el dominio, la guerra, etc.

La caracterización híbrida de su cuerpo, no se trataría, de forma directa, tan solo de una declaración activista feminista, más bien de un acercamiento personal y esencialista de una feminidad no sistematizada ni sometida por un mainstream masculinista heteropatriarcal. En este orden de cosas, el propio artista ha llegado a declarar que el cuerpo femenino es más bello y perfecto que el masculino. Y, además, defiende la necesidad de una transición simbólica de un orden más fálico y patriarcal a un orden más femenino y matriarcal. Se podria interpretar como un retorno al orden simbólico de un panteón celestial gobernado por las diosas y, al mismo tiempo, de un mundo primitivo que era gestionado por comunidades matriarcales.

La caracterización híbrida de su cuerpo, no se trataría, de forma directa, tan solo de una declaración activista feminista, más bien de un acercamiento personal y esencialista de una feminidad no sistematizada ni sometida por un mainstream masculinista heteropatriarcal.

Para terminar, las acciones enmarcadas en el Proyecto V harían de transferencia de este grito nostálgico que el artista anhela hacia un regreso de un orden clásico y feminista. Adrián Pino Olivera haría de guía espiritual y conductor hacia el camino de la pureza, la belleza, el erotismo, el hibridismo, la androginia y la fobia de vivir. Un camino que se aleja de la tiranía masculina del heteronormativismo patriarcal y la fealdad y el caos global consumista de nuestra insultante existencia contemporánea.

Artículo publicado en la revista Infogai (número 202 – otoño 2017) 

Artículo original

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s